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viernes, 3 de septiembre de 2021

Las viviendas en la era post–covid

Muchas cosas han cambiado en nuestra vida con la aparición del coronavirus. Nos hemos tenido que acostumbrar de manera acelerada a nuevos hábitos, nuevas normas, o nuevas necesidades, por ejemplo, en lo que respecta a nuestros hogares.

Antes de la pandemia, en nuestras viviendas preferíamos espacios sectorizados y bien diferenciados, pero ahora apostamos por ambientes más versátiles y polivalentes, ya que muchas de las actividades familiares las realizamos en el mismo lugar (estudiar, trabajar, hacer deporte, nuestros ratos de ocio…), como indican desde el Gabinete Técnico del CGATE, el Consejo General de la Arquitectura Técnica. Además, el nuevo estilo de vida ha traído consigo una mayor demanda de espacios en contacto con el exterior, ya sean terrazas, jardines, azoteas, patios… lo que contrasta con la situación pre-pandemia, cuando se buscaba ganar metros hacia el interior con el cierre, por ejemplo, de las terrazas.

 Así, a la hora de buscar un nuevo hogar, nuestras preferencias de compra han cambiado sustancialmente. Según un estudio realizado por Habitat Inmobiliaria, hay una creciente tendencia a adquirir viviendas unifamiliares (un 17% del total de compradores de obra nueva, frente al 8% de antes de la pandemia). La adquisición de viviendas con piscina aumenta en 5 puntos porcentuales, desde el 79% hasta el 84% actual y solo uno de cada diez compradores elige una vivienda sin terraza. Aquí es donde existe la diferencia más clara, en la elección y preferencia actual por las viviendas que cuentan con una terraza, que se ha incrementado en 14 puntos, del 75% al 89% del total.

Los compradores de obra nueva de la era post-covid prefieren viviendas más grandes, con terraza y con piscina.

Los compradores se inclinan también por hogares más grandes, con un aumento del 4% en la superficie útil que eligen. El confinamiento de 2020 ha hecho que busquemos que nuestro hogar sea más amplio y con un espacio al aire libre integrado (balcón, terraza o jardín), por el miedo a volver a atravesar por la misma situación y, al menos, poder encontrarnos en mejores condiciones si nos vemos obligados a quedarnos de nuevo encerrados en las cuatro paredes de nuestro hogar. Por ello, las zonas periféricas de las ciudades están ganando también adeptos, que buscan ambientes más espaciosos y naturales, más viables económicamente. Al implantarse el teletrabajo de forma masiva, se evitan los desplazamientos, principal desventaja de las viviendas situadas en núcleos rurales o alejados de las urbes.

Otro de los requisitos que pesa en la decisión de compra de vivienda en la actualidad es que ésta sea saludable. Por ello, según indican desde el CGATE, el bienestar térmico es un aspecto fundamental en la elección de nuestro futuro hogar. La estabilidad térmica la conseguiremos de dos formas, la más eficiente, con un correcto aislamiento frente al exterior. También es importante garantizar un buen aislamiento acústico, para evitar problemas de salud relevantes, como riesgo cardiovascular, hipertensión, enfermedades del corazón e infartos, o trastorno del sueño y ansiedad, así como una buena iluminación.

Sostenibilidad y medio ambiente. Otra de las tendencias más relevantes en el mercado residencial es la sostenibilidad medioambiental de las viviendas. Como refleja el Observatorio Aedas Homes elaborado en julio de 2021, más de la mitad de los españoles (el 56,7%) pagaría 22.600 euros más (un 13,4%) por una casa sostenible y eficiente. Este aumento del interés por la sostenibilidad coincide con un elevado nivel de conocimiento de la eficiencia de las casas por sus propietarios o inquilinos. Según el Observatorio, el 41,7% de la población sabe cuál es el nivel de eficiencia energética de su casa, una etiqueta obligatoria desde 2013 para todas las viviendas que se venden o alquilan. En cuanto al nivel de felicidad en el hogar en función de la eficiencia energética de la vivienda, son más felices (7,8) los que viven en una vivienda etiqueta “A” o superior que los que lo hacen en una casa con calificación “G” (6,9), letra que corresponde con las casa menos eficientes y sostenibles.

Actualmente, en nuestro país, los edificios consumen el 40% de la energía total y emiten el 39% del CO2 a la atmósfera, lo que demuestra la necesidad de cambiar hacia un modelo más sostenible de construcción y vivienda para cumplir con los objetivos del Pacto Verde Europeo. Recientemente, el Gobierno ha ampliado el presupuesto del programa de ayudas para actuaciones de rehabilitación energética de edificios existentes, hasta alcanzar los 402,5 millones de euros, un 35% más que lo presupuestado originalmente. Este incremento se enmarca en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, Rehabilitación y regeneración urbana del ejecutivo.

Estas ayudas suponen una oportunidad para hacer nuestras viviendas más sostenibles, mejorar nuestro hogar y beneficiarnos de estas subvenciones. Además, la rehabilitación energética representa un ahorro directo en la factura de la luz, un argumento de peso para llevarla a cabo, con las subidas que ésta ha experimentado en los últimos meses. Por tanto, es el momento idóneo para emprender esa reforma que teníamos pendiente e nuestro hogar, que dejaremos en mano de expertos en edificación, que son los que mejor nos pueden asesorar sobre la solución más idónea y gestionar la obra y todos los trámites que conlleva.

La rehabilitación energética de la vivienda permite mejorar la habitabilidad y confort, la calidad del aire y contribuirá a un importante ahorro directo en la factura eléctrica.

Los profesionales de la Arquitectura Técnica son los idóneos para realizar este tipo de trabajos, y nos garantizarán que se cumplen todos los requisitos normativos y administrativos en la rehabilitación energética de nuestra vivienda. Antes de emprenderla, es conveniente que el técnico competente (Arquitecto Técnico) realice un Informe de Evaluación del Edificio (IEE), un chequeo para comprobar la eficiencia energética actual, el grado de conservación o la accesibilidad, que permitirá diagnosticar la situación de partida del inmueble. Además, es un requisito imprescindible si se van a solicitar ayudas.

MUSAAT asegura a los técnicos que realizan IEE y certificaciones energéticas con su seguro de RC Profesional de A/AT/IE, que cubre las posibles reclamaciones que les lleguen por este tipo de intervenciones y también mediante la póliza de Tasadores/Peritos/Informes.