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martes, 12 de enero de 2021

El impacto de la COVID-19 en la construcción

La construcción es uno de los pilares fundamentales de la economía española, pero, debido a la suspensión de la actividad y a la paralización de los plazos administrativos y de concursos públicos provocados por la COVID-19, en 2020 el sector se ha visto afectado.

Según los datos facilitado por el Consejo General de la Arquitectura Técnica (CGATE), la superficie visada en proyectos de ejecución de obra nueva ha caído un 8,45% en 2020. En total, se han visado 9.367 viviendas menos el pasado año respecto al 2019. Como es de esperar, la caída de los visados tocó fondo el segundo trimestre del año, coincidiendo con el confinamiento, pero el sector se recuperó y se registraron 29.559 visados en el último trimestre del año.

Sin embargo, no todos los datos son negativos. Los visados para la rehabilitación de viviendas aumentaron un 0,40% gracias a las viviendas rehabilitadas los meses de octubre, noviembre y diciembre. En 2020 se registraron 33.690, mientras que en todo el 2019 fueron 33.557.

Por otra parte, la Patronal de las Grandes Constructoras (Seopan) asegura que la crisis económica provocada por la COVID-19 ha ocasionado el hundimiento de hasta el 63% de los volúmenes de contratación de obras públicas licitadas y contratadas, lo que significa que el sector tendrá que afrontar una pérdida de casi 2.500 millones de euros en licitaciones y cerca de 3.000 millones en las contrataciones, cifras similares a las registradas en 2011.

Otro de los indicadores que apuntan a una paralización del crecimiento del sector de la construcción es el consumo de cemento, que en España cayó un 12,3% en los once primeros meses del año, casi 1,6 millones de toneladas menos que el año pasado, según los datos de la Estadística del Cemento.

Y, ¿qué sucederá en 2021?

El sector afronta el 2021 con optimismo, ya que se espera que se inyecten en España hasta 34.300 millones de euros procedentes de fondos europeos para reactivar la economía.

Según las previsiones de Euroconstruct, la construcción residencial experimentará una subida del 6% en 2021 y de un 3,5% en 2022 y la demanda se va a concentrar en ciudades capaces de crear empleo. En total, en 2020 la edificación residencial cayó en nuestro país un 13,5%, por encima de la media europea, que registró un -10,6%.

Aumentarán las reformas en las viviendas

La pandemia nos ha obligado a pasar más tiempo en casa y, en muchos casos, ha convertido nuestras viviendas en nuestro lugar de trabajo. Distintos informes realizados tras el confinamiento ya apuntaban que la rehabilitación integral o parcial de las viviendas no se vería tan afectada. De hecho, en los diez primeros meses del año, solo cayó un 6% respecto al año anterior y se espera que en 2021 las reformas aumenten para hacer las casas más confortables.

Como recoge la Fundación MUSAAT en el artículo “La "nueva normalidad" y los posibles cambios en las particiones de los edificios”, de Manuel Jesús Carretero Ayuso, Arquitecto Técnico/IE, profesor asociado de la Escuela Politécnica de la Universidad de Extremadura y colaborador de la Fundación, nos encontramos en un momento histórico que puede modificar la manera de construir. Por ejemplo, probablemente cambie la forma de separar las habitaciones de una vivienda y que, a partir de ahora, se opte por tabiquerías y separaciones que sean desplazables, fáciles de limpiar y que se adapten a nuevas necesidades de uso.

Las familias también se replantearán la distribución de sus casas, priorizando por ambientes versátiles donde se pueda estudiar o trabajar y muchos decidirán sacar más partido a las terrazas, patios o jardines. Otro de los grandes retos de los profesionales de la construcción será mejorar la calidad de los materiales, como por ejemplo usar materiales de última generación que no sea deteriorables a la lejía o a productos antisépticos.

Sin duda, el sector de la Construcción tendrá un papel clave en la velocidad de la recuperación económica en nuestro país, dado que a lo largo de la historia ha demostrado que todo lo que se invierte en la industria se traslada de inmediato a la economía real.