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jueves, 15 de abril de 2021

Herramientas para llevar el control de gastos en una obra de edificación

En los últimos meses, a raíz de la aparición de la covid-19, se ha producido una bajada del precio de los materiales de construcción que ha provocado un abaratamiento de las obras. Según el Índice de Costes Directos de Construcción, elaborado por Grupo ACR, un análisis que toma como referencia los costes de construcción en edificaciones residenciales de la Comunidad de Madrid y representa una media de los precios del sector, en 2020 se ha producido una caída del 3,8%, frente al aumento del 5,23% de 2019. Asimismo, en enero de este año, la venta de materiales ha caído un 5,5% interanual, según la Asociación Nacional de Distribuidores de Cerámica y Materiales de Construcción (Andimac). En 2019, ACR alertó al sector que tenía que reaccionar ante unos costes elevados y buscar fórmulas para revertir la situación. La pandemia ha ayudado en este sentido, pero existen herramientas que permiten controlar estos costes desde incluso antes de la fase de diseño de una promoción.

Cuando se inicia una obra, es especialmente importante llevar un control de gastos en todo momento para no desviarse del presupuesto asignado en un principio. Para ello, es vital realizar un buen seguimiento de todo el proceso, desde que se inicia el proyecto, es decir, desde el momento en el que el cliente acepta el presupuesto para la realización de los trabajos, mientras se ejecuta, y hasta que finaliza y se entrega. Este seguimiento tendrá como objetivo detectar si se están cumpliendo los tiempos de trabajo planificados y, sobre todo, los presupuestos. Para ello, se registrarán una serie de datos como, por ejemplo, los materiales que ya se han instalado en la obra, la cantidad de horas que han dedicado los operarios a su realización, etc.

Gracias a este control, podremos conocer en qué situación se encuentra exactamente la obra, anticiparnos a imprevistos que puedan surgir antes de finalizarla o facturar los trabajos ya realizados (a través de las certificaciones). Para llevarlo a cabo, existen en el mercado software específicos que permiten registrar y gestionar todo lo que se está haciendo, por ejemplo: costes de obra directos, materiales utilizados en la instalación, porcentaje de la obra que se ha realizado… Estos programas deben poder permitir comparar entre lo que se tenía previsto inicialmente y lo que se tiene presupuestado o planificado, para evitar los sobrecostes o, al menos, tenerlos controlados durante el transcurso de los trabajos. Es muy difícil evitar siempre los excesos de presupuesto, pero sí que se pueden minimizar y conocer las desviaciones en cada momento de la obra.

Según el Consejo General de la Arquitectura Técnica (CGATE), se suelen asumir como normales desvíos de hasta el 20% sobre el presupuesto inicial. Su presidente, Alfredo Sanz, declaraba recientemente que el proceso edificatorio es tan complejo, que si no se cuenta con los servicios profesionales de un técnico competente en la economía de la construcción (la figura anglosajona del quantity surveyor, que en España tiene su mejor traducción en la profesión de la Arquitectura Técnica) puede provocar grandes desviaciones, que se traducen, en muchas ocasiones, en situaciones difíciles para los promotores, que pueden acabar repercutiendo en el consumidor.

Un presupuesto se puede desviar por muchas razones. Por ejemplo, el promotor (el cliente) si no define muy bien los materiales, los acabados, etc. antes de iniciar las obras, luego puede terminar siendo mucho más caro si se escogen durante los trabajos. Los cambios durante la obra pueden desviar bastante el presupuesto. El control del mismo es más sencillo y eficaz si se define al máximo en fase de proyecto, ya que se puede conseguir un precio global por todo y, durante la ejecución, el precio por cada material o acabado será individual y, por tanto, más elevado. Además, estos cambios pueden afectar también a otros elementos de la obra e incrementar aún más el sobrecoste. Aquí es muy importante la figura del redactor del proyecto. Errores como no contemplar ciertos trabajos, falta de mediciones, exigencias normativas que no se tienen en cuenta… son labores del redactor que pueden afectar al incremento del presupuesto en la obra.

Cómo evitar estos costes imprevistos por parte de los agentes intervinientes. En el caso del promotor, debe tener muy claro lo que quiere antes de empezar la obra y reflejar al detalle en el presupuesto todo lo posible, para no tener que realizar cambios o realizar los menos posible durante la misma. Aquí es muy importante contar con una herramienta adecuada para conocer si las modificaciones que se solicitan pueden ser asumidas por el precio que se va a pagar por la obra terminada y juega un papel fundamental el técnico, que deberá limitar los imprevistos para no encarecer la obra, es decir, definir perfectamente el proyecto y llevar un buen control económico durante la ejecución de los trabajos. En este sentido, utilizar la metodología BIM  ayudará a reducir costes, ya que permite anticiparse a errores y contratiempos (ver el artículo del blog “BIM y Lean Construction: ¿por qué van unidos?).

Herramientas. En el mercado hay muchos programas de gestión de proyectos, pero la mayoría de ellos no son aplicables a grandes proyectos o a proyectos específicos del sector de la construcción. Por ello, la primera característica que hay que buscar es que se trate de un software diseñado específicamente para el sector. También hay que ver que pueda ser alimentado con información fiable y actualizada y que los informes y planificaciones que se generen se puedan distribuir entre los diferentes agentes, por lo que es muy importante que la herramienta se integre con el resto que utilice la constructora (de contabilidad, compras, gestión, etc.). También existen aplicaciones móviles para llevar todos los proyectos bajo control y al alcance de la mano. Estas APP permiten importar presupuestos desde Excel, anotar gastos por partidas, gastos de personal (horas por trabajador o por proyecto), imprevistos o extras, o revisar facturas.

Director de ejecución de la obra. Es el agente que forma parte de la dirección facultativa y asume la función técnica de dirigir la ejecución material de la obra y de controlar cualitativa y cuantitativamente la construcción y la calidad de lo edificado. Por tanto, el director de ejecución es el encargado de comprobar los replanteos, los materiales, elabora y suscribe las certificaciones parciales y la liquidación final de las unidades de obra ejecutadas. Para facilitar su labor, la Fundación MUSAAT pone a su disposición al APP Control de Edificaciones, gratuita para mutualistas, permite documentar el control de ejecución de una obra de edificación, pudiendo gestionar múltiples obras simultáneas. Aunque el encargado final de llevar un control detallado de los costes de obra, para cumplir con los objetivos económicos marcados, es el jefe de obra.

Seguro de RC Profesional. MUSAAT ofrece a estos profesionales distintos seguros para respaldar trabajo. Entre ellos, destaca el seguro de RC Profesional de Aparejadores/AT/IE, que cubre la responsabilidad civil por cualquier actividad profesional que realicen, incluyendo el desarrollo de las actuaciones profesionales con tecnología BIM. La Mutua también cuenta con un seguro para una intervención concreta, el seguro de RC Profesional por Obra Terminada, que cubre la responsabilidad civil de una determinada intervención mediante el pago de una única prima, por lo que los técnicos podrán conocer de antemano el coste del seguro y calcular mejor sus honorarios profesionales, ayudando así al control económico de las obras.